Historia de los alimentos

Toda la historia de la alimentación proviene de la búsqueda de estos alimentos, ya que el hambre (hablamos de hambre no de gula, la cual es una mutación de la necesidad) ha sido el motor económico y el motivo de sus progresos y conflictos.

Si observamos el vocablo más antiguo es “botánica”, haciendo referencia en ese momento, a las plantas que había que comer para vivir.

En el estudio de los alimentos, se hallan implicados tanto ciencias humanas (etnografía, sociología, medicina) etc. como análisis del medio (climatología, geografía, etc.).

¿Cómo comían antes?

Para ello, hay que observar la dentadura, su esmalte, tamaño y desgaste. En la era Cuaternaria, los caninos e incisivos parecen pequeños en comparación con los enormes molares y premolares, que indican una importante masticación de vegetales, además llevan marcas de fibras vegetales.

A base de deducciones científicas y exploraciones metódicas de detritus dejados en sus emplazamientos, por nuestros parientes lejanos, se han establecido los menús que tomaban.

Desde el Homo Erectus al Sapiens hubo un gran cambio, ya que no solo se centraba en la búsqueda de comida, sino que comenzó a inclinarse por su comida preferida, consiguió servirse del fuego para cocinar. Además la mandíbula había perdido su eficacia y digería mejor lo cocinado que lo crudo. ¿Os suena esto? Además de una mejora de la gestión y administración de las provisiones.

Más adelante, con la civilización nació el concepto de cocina (preparación razonada de los productos comestibles, según una forma tradicional propia de cada grupo social, además de tener en cuenta el clima, el suelo y la fauna).

Después con los intercambios comerciales y culturales aumenta la variedad y comienza a convertirse en un factor social e incluso una forma de identidad, hasta tal punto de “dime lo que comes y te diré quién eres”.

Estos intercambios se realizan gracias a la exploración y colonización, los invasores o emigrantes siempre han llevado consigo sus hábitos alimentarios, como si fuera un trozo de su tierra natal e identidad y cuando el pueblo ha sido conquistado pierden su identidad y aceptan nuevas normas dietéticas y religiosas. El más “fuerte”, es el que ha sabido imponer su alimento. Esta comercialización progresiva y silenciosa no modificó a gran escala la evolución, pero cuando comenzó la Edad Moderna la importación y exportación se disparó y no solo de comida, sino de mano de obra para el campo.

La exportación a gran escala permitía invadir los mercados europeos y convertir los deseos alimentarios en necesidades, justo lo que está pasando actualmente. Muchos de los alimentos que consumimos no son necesarios realmente.

Actualmente, las nuevas formas de vida y el progreso técnico y tecnológico han abierto una diversidad tanto de variedad como de procesos culinarios, prácticamente al alcance de todos, digo prácticamente, porque no podemos olvidarnos de que hay una parte de la humanidad que aún pasa HAMBRE.

Soraya Chico